El Tren de Alta Velocidad (TAVe) es un proyecto anunciado el 26 de abril de 2006 por el entonces presidente argentino Néstor Kirchner para construir un ferrocarril de alta velocidad que una las ciudades mas pobladas del país; Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Recién a fines de abril de 2008, la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner firmó el contrato del proyecto del tren de alta velocidad que empleará tecnología francesa de la empresa Alstom. En principio la obra demandará un plazo de ejecución de 4 años y un coste asciende a 12.800 millones de pesos aproximadamente unos 4.000 millones de dólares que se financiarán mediante la emisión bonos colocados por el Estado Argentino: uno por 2.070 millones de euros y otro por 430 millones, ambos en euros y a pagar en 30 años.
Cuando se manejan semejante cantidad de ceros en las cifras, a una persona corriente le es difícil entender la cantidad de recursos que serán destinados a esta sola obra. El dinero que costará es equiparable, por ejemplo, a lo que en todo el 2008 el Presupuesto Nacional prevé destinar a Educación, Cultura y obras de infraestructura de servicios básicos como acceso a agua potable.
El recorrido del tren de alta velocidad se realizará en dos tramos. El primero (de 310 kilómetros) enlazará Capital Federal (el tren partirá de la estación Retiro) con la ciudad de Rosario; por medio de una doble vía electrificada paralela a la actual línea Mitre. Las vías de alta velocidad no cruzarán ningún paso a nivel y todo el trayecto contará con un cerramiento especial que permitirá alcanzar una velocidad de más de 250 km por hora. El segundo tramo (de casi 400 kilómetros) unirá la ciudad de Rosario con Córdoba capital.
Si bien las estaciones intermedias surgirán de los estudios de demanda que se están llevando adelante, la intención del Gobierno es que los trenes tengan paradas en: Zárate-Campana, San Pedro, San Nicolás, Marcos Juárez, Leones, Bellville y Villa María.
Es interesante recalcar que la demanda esperada entre Buenos Aires y Rosario, de casi 3 millones de pasajeros anuales y el tramo a Córdoba que se ubica en 500.000 pasajeros al año no alcanzan siquiera para hacer sustentable este proyecto (sobre este importante aspecto realizaremos futuras entradas en el blog).
España, el más reciente importador de esta tecnología, numerosos grupos resistentes al proyecto se organizaron para denunciar la contracara de esta tecnología: suelos roturados, altísimas demandas de energía eléctrica, concentración de las comunicaciones entre grandes ciudades, pasajes carísimos que para algunos es inaccesible. Y todo este desarrollo a costa de inversiones millonarias y de cuestionamientos sobre la racionalidad del proyecto. ¿Es necesario el tren? ¿No existen otras problemas y prioridades en nuestro país? Las respuestas a estas preguntas son de rápida respuesta y relegarían a este proyecto a un futuro lejano.
Son numerosos los puntos que tenemos que tener en cuenta para el análisis y desarrollo de una investigación seria sobre esta obra; por lo que en sucesivas publicaciones trataremos temas específicos como financiación, factibilidad, necesidad, para dar luz a aspectos poco desarrollados por los medios locales e internacionales.

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